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Re-Creatividad y Re-inventarse

Supongo que mientras pintaban los bisontes en las cuevas de Altamira, llegaría un “Cuñado” diciendo que en la cueva del asentamiento de al lado ya había animales pintados en la pared. El artista, uno de los primeros de la historia, probablemente sin saberlo, ante también uno de los primeros críticos de la historia, le respondería que él estaba realizando algo distinto, que utilizaba colores, mezclaba trazos gruesos con finos y que aportaba su propia visión a la hora de representar la belleza de ese peludo, a la par que sabroso, animal. Esa explicación seguramente no convenció al “cuñado”, aún hoy, no se conoce ningún caso en el que un cuñado haya cambiado de opinión (o al menos que lo haya admitido en público). Quizás una pedrada a tiempo hubiera sido mejor. En esa época las cosas se solucionaban a pedradas o a palos (que poco hemos cambiado), no había los juzgados colapsados ni doctrinas Botín que te libraran de una buena pedrada. Además esa pedrada, la pedrada prehistórica, podría haber cambiado el rumbo de la historia humana. Si el artista se hubiera ahorrado las inútiles explicaciones ahora estudiaríamos en el colegio la extinción de los cuñados y sacaríamos a pasear a nuestro dinosaurio para que haga sus necesidades de media tonelada de peso en el jardín del vecino. ¡Lo que puede hacer una pedrada a tiempo! (o auto-pedrada).

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Vender aire o regalar aire.

Después de tanto tiempo sin escribir por aquí, hasta se me hace raro. En realidad no he dejado de escribir, voy acumulando borradores que probablemente no verán la luz, pero os aseguro que todos ellos nacieron de una buena idea, o al menos eso pensé en su momento. Una vez comienzas a redactar, el miedo a destrozar una buena idea con una pésima argumentación junto a saber que me va a llevar un par de horas largas acabarlo acaba llevándome a vomitar casi todos esos pensamientos por twitter. No es por echarle la culpa a twitter, pero a veces pienso que el tiempo invertido en esa red social es dinero perdido, algo como pasar mucho tiempo en un bar, si, te ríes, informas, des-informas, pero al final, estás perdiendo dinero o tiempo, o ambas a la vez.

Hablando de dinero, más bien de ganar dinero vendiendo aire, que no humo, esta semana he podido ver en vivo dos ejemplos contrapuestos de trato al posible cliente.  Os pongo en situación: por una parte ciclistas urbanos, globeros varios y ciclistas de la chatarra, una nueva variante de ciclistas surgidos de la crisis y la pobreza, que recorren la ciudad rebuscando en contenedores trozos de chatarra, ropa o cualquier cosa que puedan vender y ganar algo de dinero.  Por otra parte tiendas de bicicletas, que viven de los ciclistas (redundancia necesaria para el desenlace de este post), pero a los que llegan muchos pidiendo, con buenas, malas y  otras maneras, inflar las ruedas. ¡Pidiendo aire!

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Algunos pensamientos inconexos: Correr, pipas y humildad.

Pipas y correr:

Si me preguntaran ¿qué es salir a correr para ti?, diría que es como comer una bolsa de pipas donde todas están amargas menos unas pocas pero aún así no puedes dejar de comer. Un vicio placentero pero con regusto casi siempre amargo.

Correr y Humildad:

Una tarde cualquiera, intenta quitar 10 seg al ritmo de tu mejor marca en los 5 kilómetros. Un miércoles, sin la ayuda de un dorsal, solo en tu parque favorito intenta llegar a completar 5 km. Da igual cual sea nuestro ritmo o los años que llevemos corriendo, conforme vayan pasando los kilómetros nuestros pulmones creerán que nos hundimos junto a la orquesta del Titanic, la boca irá ganando en rigidez y entenderemos el concepto de eternidad. Esta prueba, que es una idiotez supina, tendrá como resultado más probable lo que ya sabíamos antes de empezar: que acabaríamos extenuados y que no llegaríamos a completar los  5 km. Pruebas como la anterior y días en los que correr unos pocos kilómetros a mi ritmo habitual se me hace extremadamente duro son una excelente cura de humildad para contrarrestar esos días en los que me creo alguien especial por el simple hecho de correr “X” kilómetros o aún ritmo concreto.

Correr es una ciencia exacta.

Diferentes lesiones me han hecho bucear mucho en como salir de cada una de ellas. Cuando tuve problemas con el tendón de Aquiles, de todo lo que leí sobre tejidos tendinosos y su recuperación descubrí un detalle que hacía más difícil su recuperación: el reposo no era la solución. La mayoría de veces, la inactividad era tan mala como el sobre-esfuerzo. Sólo el aumento de carga continua y gradual ofrecía una salida más o menos clara. Apretar a tu cuerpo fuera de la zona de confort y escuchar como reacciona, con el riesgo de retroceder más de lo avanzado si nos pasamos o no entendemos correctamente las señales que nos envía. Desgraciadamente no tenemos una fórmula que nos de el numero exacto de repeticiones, cargas de entrenamiento o días de descanso necesarios para mejorar.

Conjugar las infinitas variables (85 kg, 183 cm, pies planos, alopecia juvenil, adicto al dulce), que a su vez no son fijas en el tiempo, con el fin de obtener el resultado exacto en la marca en una carrera o el tiempo de recuperación se hace imposible. Únicamente nos queda la opción de manejar probabilidades como alternativa a la incertidumbre. Si haces determinadas cosas durante determinado tiempo tendrás una probabilidad concreta de recuperarte antes o de asegurar una determinada marca. Y pensándolo bien, tiene hasta gracia; correr, donde cada metro cuenta, que un segundo puede marcar la diferencia entre un récord mundial o una marca pobre, donde los entrenamientos se parecen a fórmulas matemáticas, la tecnología intenta mejorar nuestro rendimiento, etc. finalmente, sólo se rige por la leyes de la probabilidad y, a veces, ni por esas.

Maratón:

Mentalmente no me “cuadra” enfrentarme con un dorsal a una distancia por primera vez. Tanto a nivel mental como a nivel muscular necesito saber que mi cuerpo es capaz de aguantar 4 o más horas corriendo antes de decidirme a ponerme un dorsal. No es que quiera contradecir todos los planes de entrenamientos, pero 30 km (o casi 3h) me parecen insuficientes para aventurar como va a reaccionar tu cuerpo en los siguientes 12km. Quizás sea porque no soy persona de sorpresas y sea por eso que me atraigan cada vez más las distancias cortas donde el tiempo para que algo salga mal es menor.

Correr rápido o como divagar sobre un verbo.

Desde hace un par de semanas que le doy vueltas a una imagen de la infancia, el típico juego de ver quien llega antes a tocar la pared, árbol o lo que sea y volver. Ver quién llega antes, lo que implicaba correr más que tus amigos o al menos no ser el último de ellos. Ese pensamiento me llevo a darme cuenta que normalmente todos los juegos que implicaban correr tenían el mismo funcionamiento: ir lo más rápido que podías. Hay otros juegos que implicaban resistencia, pero normalmente no implicaban correr, de niños no tenemos tanta paciencia para jugar a ver quien está más tiempo corriendo, como mucho la resistencia se media dando vueltas sobre uno mismo, pero más por ver los efectos al parar que por el mero hecho de aguantar mucho tiempo.

Esta entradilla infantil viene en relación a que conforme pasan los meses menos interés tengo en correr distancias largas y más en intentar correr rápido, sabiendo que es el camino difícil entre ambas opciones y, sobre todo, que está lleno de amarguras.

¿Cuál es el proposito de correr? No, el por qué corre cada persona, sino más en relación al hecho de correr en si mismo. La primera palabra que me viene a la cabeza al pensar en correr es  “rápido”, y en la misma definición de la RAE podemos ver los términos asociados a este verbo son: de prisa y rápido.

Correr: 

  • 1. intr. Ir de prisa.
  • 8. intr. Dicho de una persona: Andar rápidamente y con tanto impulso que, entre un paso y el siguiente, quedan por un momento ambos pies en el aire.

No es posible correr lento, es decir, puedes correr más o menos rápido, pero correr, al menos según la definición anterior, implica ir rápido. Entonces, ¿Matamos a todos los que no hacen grandes marcas? No necesariamente, en este post no hablo de marcas ni de tiempos, ni de que se considera ser “Runner”,  sino de conceptos más básicos. El hecho de correr implica hacerlo rápido, da igual la distancia, 100 metros o 100 millas, el objetivo de hacerlo corriendo es llegar antes, normalmente antes que tú mismo.

¿Y este post que sentido tiene?, además de hacer preguntas al aire, ninguno en concreto o   simplemente recordarme a mi mismo que la definición de correr no tiene implícita ninguna distancia concreta, solamente el hecho de ir rápido y que ninguno de tus pies toquen el suelo en algún momento de tu zancada, lo que para los mortales sin alas se podría asimilar a volar. No hay más, una entrada a modo de “post-it” mental para releerla en los momentos en los que esto de correr se nos va de las manos o de los pies.

Correr