Archivos de la categoría Run

superhéroe corriendo

Superhéroes, runners y otros personajes de ficción.

Cuando llegas a casa empapado porque ya no hay ninguna cabina cerca para quitarte el traje, lo último que esperas es ver dos maletas frente a la puerta de tu casa. Sabes perfectamente que hay dentro de ese sobre que te ha dejado Lois clavado a una de las maletas. No necesitas abrirlo, ni quemar tu enésimo par de gafas usando la visión de Rayos-X  para saber que dentro hay una demanda de divorcio. Eres un superhéroe y, salvo raras excepciones, la inteligencia viene de serie. Si a ser periodista, un trabajo que puede desestabilizar a cualquier familia, le sumamos la eterna excusa de “el mundo está en peligro y me necesita” para perderme cumpleaños, aniversarios, funciones escolares … y cualquier otro momento familiar. Si además, lo aderezas con unas fotos publicadas en Facebook bebiendo tequila del ombligo de CatWoman, por estos motivos se prohiben los móviles y cámaras en los “putos” congresos de superhéroes, sólo te queda admitir que mantener el mundo a salvo es más fácil y divertido que poner atención a tu vida personal.

La vida del superhéroe puede ser arriesgada e incluso cómica si llevas mallas ajustadas, pero la verdadera lucha diaria es intentar que tu vida de incógnito te llene tanto como tus superpoderes. Ir pegando saltos entre edificios, salvando gatos que huyen de abuelas con bastón y recogiendo a damiselas que “torpemente” caen de su balcón mientras limpiaban la ventana en ropa interior, es, junto a la vida del pirata, la mejor vida de todas.

Pues, yo quiero esa vida. ¡Quiero la vida del pirata! ¡Quiero ser un superhéroe! No debe ser tan difícil ser un superhéroe, un nombre pegadizo y que suene con fuerza, @Premarathon por ejemplo, y un traje ajustado y de colores vivos, me serviría cualquier prenda de Nike para running, bueno, mejor otras, que tampoco hace falta ir haciendo el ridículo.  Lo que queda claro es que un superhéroe necesita un traje que le proteja, aporte superpoderes y le de cierto anonimato. El “efecto traje” está demostrado, cuando un payaso se coloca su nariz roja en un hospital para hacer reír a niños inmediatamente se convierte en superhéroe para ellos, o el mismo médico cuando sale del quirófano con el traje de operar es un superhéore de cara a la familia del paciente. Sigue leyendo Superhéroes, runners y otros personajes de ficción.

Empezar a nadar sin tragar mucha agua

Escribir en la sección de Gadgets del corredor me ha obligado a tomarme en serio mi faceta de nadador.  En principio me he marcado tres objetivos, a corto, medio y largo plazo:

  • Corto plazo: No ahogarme durante las pruebas.
  • Medio plazo: Cada vez tragar menos agua.
  • Largo plazo: El bañador “turbo” o “marca-paquetes” se pospone de forma indefinida o hasta que mi mujer me de autorización.

Nadar ha sido junto a: “mejorar mi inglés” uno de los propósitos que he incumplido año tras año. O no llego a empezar o abandono a primeras de cambio, por lo que al final siempre acabo nadando únicamente en verano. Todos los años empiezo a chapotear con mucho esfuerzo y cuando se atisba un mínimo progreso, en metros, que no en técnica, lo dejo hasta el año siguiente.  En resumen, tengo el mismo nivel de natación desde que recuerdo. Este año he decido que la mejor manera de no ahogarme mientras pruebo los relojes  es apuntarme a un curso y que sea en el monitor sobre quien recaiga la responsabilidad de cumplir los objetivos anteriores.

Para los que nadamos poco y mal, pero corremos mucho (aunque sea mal) hay ciertas similitudes entre ambos deportes. Una de ellas es la falta de aire, una sensación que ya no recordaba desde mis primeros días (meses) como corredor/fumador. Si una correcta respiración es importante al correr, nadando es vital (literalmente). Y no solo la acción de inhalar, exhalar bajo el agua, junto a llevar un ritmo acorde a tu estado de forma, es fundamental para no sentir esa sensación de asfixia permanente.

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Vivir sin parar

Vivir sin parar, una película con el maratón de Berlín como trasfondo.

Hace unos meses (noviembre 2014) se estrenó en los cines la película alemana “Vivir sin Parar”, de titulo original “Sein letztes Rennen” (Su última carrera) (*). En esas fechas no pude verla en los pocos cines que la exhibían, pero desde hace un par de semanas ya está disponible para alquiler, tanto “on-line” (Google play o iTunes), como en ese resquicio de nuestra época adolescente: “el videoclub”, por lo que pude verla y ahora escribir unas líneas para recomendarla.

(*) Aún no llego a entender que razón de peso puede hacer a una distribuidora o productora cambiar el nombre de una película. Un título que el director habrá pensado concienzudamente en función de lo que el quiere expresar y que al pasar los Pirineos, una cabeza pensante, tocada por la varita de Dios o la de Harry Potter en cuanto a titular se refiere, decide que no es apropiado para este país.  De locos!!!

La película gira entorno a la figura de “Paul Averhoff”, personaje que interpreta magníficamente Dieter Hallervorden, un conocido cómico alemán que en está película entremezcla toques de humor con situaciones de “nudo en la garganta”. Paul y su mujer se internan “voluntariamente” en una residencia de ancianos debido a la salud de ésta última y a la imposibilidad de que su única hija se “encargue” de ellos. El argumento es bien sencillo, “Paul Averhoff” fue un mito del atletismo en su época, medalla de oro en la maratón de los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956. Una vez en la residencia, para intentar salir de la monótona espera hacia la muerte que impera entre los compañeros y trabajadores de la residencia decide prepararse con la ayuda de su mujer para afrontar de nuevo una maratón, la maratón de Berlin.

vivir sin parar

Maratón y muerte se entremezclan en está película que se puede hacer dura en ciertos momentos. Como afrontar tus últimos días de vida o como estar muerto aún siendo joven son temas que el director desarrolla con varios personajes que rodean a Paul en su preparación hacia su última carrera.  Aún siendo una película que trata el cómo sobrellevar la muerte que nos llegará tarde o temprano, el mensaje es esperanzador, ya que al igual que en una maratón, el único camino es ir siempre hacia delante. Sigue leyendo Vivir sin parar, una película con el maratón de Berlín como trasfondo.

Algunos pensamientos inconexos: Correr, pipas y humildad.

Pipas y correr:

Si me preguntaran ¿qué es salir a correr para ti?, diría que es como comer una bolsa de pipas donde todas están amargas menos unas pocas pero aún así no puedes dejar de comer. Un vicio placentero pero con regusto casi siempre amargo.

Correr y Humildad:

Una tarde cualquiera, intenta quitar 10 seg al ritmo de tu mejor marca en los 5 kilómetros. Un miércoles, sin la ayuda de un dorsal, solo en tu parque favorito intenta llegar a completar 5 km. Da igual cual sea nuestro ritmo o los años que llevemos corriendo, conforme vayan pasando los kilómetros nuestros pulmones creerán que nos hundimos junto a la orquesta del Titanic, la boca irá ganando en rigidez y entenderemos el concepto de eternidad. Esta prueba, que es una idiotez supina, tendrá como resultado más probable lo que ya sabíamos antes de empezar: que acabaríamos extenuados y que no llegaríamos a completar los  5 km. Pruebas como la anterior y días en los que correr unos pocos kilómetros a mi ritmo habitual se me hace extremadamente duro son una excelente cura de humildad para contrarrestar esos días en los que me creo alguien especial por el simple hecho de correr “X” kilómetros o aún ritmo concreto.

Correr es una ciencia exacta.

Diferentes lesiones me han hecho bucear mucho en como salir de cada una de ellas. Cuando tuve problemas con el tendón de Aquiles, de todo lo que leí sobre tejidos tendinosos y su recuperación descubrí un detalle que hacía más difícil su recuperación: el reposo no era la solución. La mayoría de veces, la inactividad era tan mala como el sobre-esfuerzo. Sólo el aumento de carga continua y gradual ofrecía una salida más o menos clara. Apretar a tu cuerpo fuera de la zona de confort y escuchar como reacciona, con el riesgo de retroceder más de lo avanzado si nos pasamos o no entendemos correctamente las señales que nos envía. Desgraciadamente no tenemos una fórmula que nos de el numero exacto de repeticiones, cargas de entrenamiento o días de descanso necesarios para mejorar.

Conjugar las infinitas variables (85 kg, 183 cm, pies planos, alopecia juvenil, adicto al dulce), que a su vez no son fijas en el tiempo, con el fin de obtener el resultado exacto en la marca en una carrera o el tiempo de recuperación se hace imposible. Únicamente nos queda la opción de manejar probabilidades como alternativa a la incertidumbre. Si haces determinadas cosas durante determinado tiempo tendrás una probabilidad concreta de recuperarte antes o de asegurar una determinada marca. Y pensándolo bien, tiene hasta gracia; correr, donde cada metro cuenta, que un segundo puede marcar la diferencia entre un récord mundial o una marca pobre, donde los entrenamientos se parecen a fórmulas matemáticas, la tecnología intenta mejorar nuestro rendimiento, etc. finalmente, sólo se rige por la leyes de la probabilidad y, a veces, ni por esas.

Maratón:

Mentalmente no me “cuadra” enfrentarme con un dorsal a una distancia por primera vez. Tanto a nivel mental como a nivel muscular necesito saber que mi cuerpo es capaz de aguantar 4 o más horas corriendo antes de decidirme a ponerme un dorsal. No es que quiera contradecir todos los planes de entrenamientos, pero 30 km (o casi 3h) me parecen insuficientes para aventurar como va a reaccionar tu cuerpo en los siguientes 12km. Quizás sea porque no soy persona de sorpresas y sea por eso que me atraigan cada vez más las distancias cortas donde el tiempo para que algo salga mal es menor.

Buscando material para iniciarme en el Canicross.

Desde que recuerdo, en casa de mis padres siempre hemos tenido animales de compañía, casi siempre gatos, de los que me considero fan incondicional. Este amor gatuno puede también guardar relación con la cantidad de tiempo que paso en Internet, un avance tecnológico ideado casi al 100% con el único objetivo que compartir vídeos de gatitos. Dejando a un lado los gatos, el motivo de escribir este post es que mis padres tienen un perro, no tengo muy claro si es un pointer o un cruce con otra raza, lo que si que tengo clarísimo es que está en muy buena forma, quizás mejor que la mía. Hace unos meses salí con correr en plan tranquilo para recuperarme de un esguince y me lo llevé, nunca antes había corrido llevando a un perro conmigo y no estuvo nada mal. Me quedé con el gusanillo de volver a hacerlo de forma más o menos habitual, pero con material más decente, ya que correr llevando la correa en la mano no es que sea muy cómodo.

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Tras unas horas investigando en internet, he descubierto que correr con perros tiene un nombre: Canicross, en parte por haberlo leído en La Bolsa del Corredor. También he podido sacar algunas ideas sobre el material necesario y como deben ser las características básicas de cada uno de los elementos que lo componen.

Material para iniciarse en el Canicross

El equipo necesario para poder correr con comodidad con nuestro perro suele consistir en: Arnés, línea de tiro con amortiguador y cinturón. Para la elección de cada uno de los componentes debemos tener en cuenta tanto la seguridad y comodidad de nuestro perro como la nuestra, por lo que en todo caso debemos comprobar que tanto su arnés como nuestro cinturón estén libres de materiales que puedan generar abrasiones o cortes durante el movimiento continuado.

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