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Vender aire o regalar aire.

Después de tanto tiempo sin escribir por aquí, hasta se me hace raro. En realidad no he dejado de escribir, voy acumulando borradores que probablemente no verán la luz, pero os aseguro que todos ellos nacieron de una buena idea, o al menos eso pensé en su momento. Una vez comienzas a redactar, el miedo a destrozar una buena idea con una pésima argumentación junto a saber que me va a llevar un par de horas largas acabarlo acaba llevándome a vomitar casi todos esos pensamientos por twitter. No es por echarle la culpa a twitter, pero a veces pienso que el tiempo invertido en esa red social es dinero perdido, algo como pasar mucho tiempo en un bar, si, te ríes, informas, des-informas, pero al final, estás perdiendo dinero o tiempo, o ambas a la vez.

Hablando de dinero, más bien de ganar dinero vendiendo aire, que no humo, esta semana he podido ver en vivo dos ejemplos contrapuestos de trato al posible cliente.  Os pongo en situación: por una parte ciclistas urbanos, globeros varios y ciclistas de la chatarra, una nueva variante de ciclistas surgidos de la crisis y la pobreza, que recorren la ciudad rebuscando en contenedores trozos de chatarra, ropa o cualquier cosa que puedan vender y ganar algo de dinero.  Por otra parte tiendas de bicicletas, que viven de los ciclistas (redundancia necesaria para el desenlace de este post), pero a los que llegan muchos pidiendo, con buenas, malas y  otras maneras, inflar las ruedas. ¡Pidiendo aire!

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Las ideas simples funcionan mejor: Ass-Saver.

Suelo asignarle el termino “brillante” a ideas que me asombran por su sencillez, esas que te sacan la frase: ¡Cómo no se me había ocurrido antes! Ideas simples en las que al ver la solución planteada todo cobra sentido. Ya escribí sobre el tema con la luz de freno para bicicletas y algo similar me sucedió cuando hace varios años vi que alguien en Suecia había desarrollado un sistema de lo más ingenioso para no mancharte tu espalda, y la parte baja de la espalda, al ir en bici y el firme está mojado.

Ya hace varios años que compré un Ass-Saver, “salvador de culos” para aquellos que hemos sufrido el sistema de aprendizaje de idiomas en este país. Una idea sencilla y económica dentro de un mundillo, el ciclismo, donde parece que todo tiene que ser caro para que sea efectivo. La simpleza en la idea no equivale a que el proceso mental que te haya llevado a ella sea más sencillo que otros, más bien todo lo contrario, diseñar o idear productos o conceptos simples que solucionen problemas diarios sin que generen otros colaterales es bastante complicado o muchas veces suceden por golpes de suerte, esa bombilla que se enciende casualmente y de forma milagrosa tras incontables horas dándoles vueltas al problema en la oscuridad.

En este caso, la idea es muy simple, un trozo plástico que se puede doblar y que sirve de guardabarros. Puedes quitarlo o ocultarlo rápidamente y a un precio bastante razonable, por unos de 10-12 euros se puede encontrar en su web ass-savers.com, en amazon o en wiggle.

Desde que compré el mío hace 4 años han evolucionado como empresa y el propio producto, pasando de vender un único producto a tener distintos modelos y realizar colaboraciones con artistas o equipos ciclistas. En la foto de la derecha podéis ver el modelo inicial que compre yo y a la izquierda la 3ª versión del mismo modelo que se vende actualmente con pequeños  cambios que no modifican la funcionalidad.

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Ass-Saver sobrevive como idea/empresa tras su lanzamiento en 2011, vertiginoso lanzamiento que les llevo a salir en más de 200 blogs con solo un vídeo en vimeo (podéis leer una pequeña entrevista en inglés sobre como sucedió), ha añadido nuevos productos y las patentes le han evitado morir por imitaciones asiáticas. Dentro de otro par de años será interesante ver cual es el camino que ha tomado.

 

En este post no trato únicamente de enseñar un producto que he probado o una idea que me pareció interesante, mientras lo escribo me viene a la cabeza lo difícil que es sobrevivir al éxito momentáneo, y más en la era de internet donde todo avanza mucho más rápido de lo que podemos asumir. Lanzar una idea, producto, libro, post que resulte exitoso y ser capaz de sobreponerte a ello no es tarea fácil. Seguir con la misma idea e ir mejorándola  o quizás pasar a otra totalmente distinta llevándote contigo todo lo aprendido, supongo que la respuesta será la misma que la que tienen todas las preguntas de este tipo: depende.

P.D: Tener ideas es fácil, lo difícil es lo que viene después.

El valor de las ideas: luz de freno para bicicletas.

Pensando sobre ideas:

  • Las ideas no valen nada y, si valen algo, no las suelen pagar.
  • Las ideas simples tienen algo mágico cuando al verlas funcionar.
  • La ejecución de la idea genera más  valor($) que la propia idea.
  • Una mala ejecución pude destrozar una idea.
  • La idea que tengo seguro que la tiene o ha tenido alguien.
  • La originalidad es muy improbable pero la brillantez  no tanto.
  • De una misma idea se pueden generar resultados distintos, mejores y peores.
  • El momento en el que se lanza la idea es tan importante como la propia idea.
  • Las ideas pueden mejorarse con la interacción de más personas.
  • Si la idea es buena, te copiarán seguro. Lo que es complicado que te copien es la forma de ejecutarla.

Idea

Ninguna de las frases anteriores son verdades absolutas, simplemente son pensamientos a los que últimamente les doy alguna vuelta. Para mi lo difícil no es tener ideas, sino ejecutarlas, por ejemplo, desde que empece este blog no me han faltado ideas sobre las que escribir, pero no tengo la misma facilidad para plasmarlas y que queden “historias redondas”. Soy consciente de que es prácticamente imposible escribir sobre temas de los que nadie haya escrito ya, pero he aprendido (y me han enseñado) que si que es posible darles un punto de vista original.

La originalidad.

Soy de los que se emociona cuando alguien crea algo original, que al verlo, tocarlo o leerlo desprende un fuerte olor a “nuevo”. Nuevo, no entendido como “lo último”, sino como algo que no existía antes,  como cuando Apple saco el primer iPhone o cuando un Ferrán Adria inventaba recetas en “El Bulli”. Ser original es algo muy complicado, casi todo está escrito o inventado, pero de vez en cuando hay destellos de imaginación que me asombran, y lo que ha cambiado en estos últimos años es que cada vez hay más ocasiones en las que me sorprendo. Internet es maravilloso, ofrece la posibilidad de que el talento y la grandes ideas se compartan desde cualquier lugar y de forma casi inmediata.

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Salir de la cárcel en bicicleta.

Esta semana me he sentido bastante identificado con un artículo escrito por @PlanetaMon acerca de las lesiones. Aunque creo que casi todos los corredores que lo lean podrán sentirse identificados, solo hay que leer alguno de los comentarios que están dejando. El artículo se titula “La prisión de la lesión” y os recomiendo que lo leáis.

Corredor y lesión no son sinónimos pero van casi siempre de la mano. Lesionarte es el precio que a veces tenemos que pagar por disfrutar de correr, antes o después tendremos que dejar de correr por estar lesionados. Junto a los problemas físicos que pueda acarrear una lesión, surge un problema añadido: la frustración por no poder correr, algo parecido a sufrir síndrome de abstinencia con el tabaco. Lo comenté con cierto “humor” cuando escribí sobre ser “Runadicto”, pero suele pasar, correr engancha y no poder hace que tu cuerpo no pueda liberar la tensión que habitualmente expulsa corriendo. La acumulación de tensión, junto con la incertidumbre de no saber cuando te recuperarás,  no hace que seas justo la persona más amable del mundo.

Pero todo lo anterior está mejor expresado en el artículo de @PlanetaMon,  aquí solamente quería compartir cual es mi solución para salir de dentro de esa cárcel: una bicicleta. Sinceramente creo que montar en la bici es el mejor sustitutivo que podemos hacer para paliar la ansiedad de no poder correr. Practicar ciclismo (si se le puede llamar ciclismo a lo que yo hago) me permite no perder del todo la forma física y es el perfecto complemento cuando no quiero abusar de kilómetros que puedan volver a lesionarme. Creo que es muy probable que si te gusta correr con el tiempo te guste ir en bicicleta, aunque realmente el cambio más radical se producirá cuando utilices la bicicleta como transporte diario, introducirla en mi día a día es una de las pocas cosas que me hacen tener una sensación de libertad similar a la de correr.

Este es un post corto: un gran artículo para leer y un consejo que aún agradezco que me lo dieran hace tiempo.

La felicidad esta más cerca con una bicicleta.

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